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Franquiciadores: ¡aléjense de los ESTUPIDOS!

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Durante los últimos años, he trabajado en los procesos de expansión de muchas franquicias.

Uno de los aspectos que siempre me ha apasionado es analizar la excelencia en las organizaciones, intentar medirla y conocer qué hitos durante el crecimiento de las compañías provocan crisis, pero simultáneamente permiten afianzarlas en la vorágine de la economía.

Una de las conclusiones que obtengo, y que es paradójica, es que el éxito o la excelencia de las empresas franquiciadoras no suele estar relacionado con los parámetros habituales en el mundo del management.

¿Por qué?

Básicamente, porque el principal objetivo que persigue un franquiciador es el crecimiento; es decir, conseguir un importante número de franquiciados.

Y este dato está ligado directamente con la inversión publicitaria.

A mayor inversión publicitaria, más contactos. A mayor número de candidatos, más expansión.

En este blog hablamos mucho de los procesos que rodean todo esto: como optimizar la gestión en los procesos de expansión, y para eso está el FRAN, como rentabilizar las presentaciones de los proyectos, los dossieres de franquicia, los procesos de transmisión de información a los candidatos, las propuestas económicas, los sistemas de comercialización, etc.

Sin duda todo ello es muy importante.

Por otro lado, en el crecimiento también influye el sector donde esté ubicada la empresa, y el tipo de negocio, el tamaño de la inversión, etc. aunque probablemente no tanto como a simple vista podría pensarse.

Pues bien, con este puzzle, al final la tarea para un franquiciador consiste en que venga un candidato, normalmente no experimentado, (si no sería franquiciador), y con un grado mayor o menor de estupidez.

Según los estudios del conocido economista italiano Carlo Cipolla, desarrollados a través de lo que ha denominado “las leyes de la estupidez humana” El estúpido es más peligroso que el bandido.

Desde aquí recomiendo a los encargados de filtrar candidatos que revisen concienzudamente el grado de estupidez de los candidatos. Quizás sea lo mejor que pueden hacer.

Conozco casos de varias franquicias que han tenido problemas por no seleccionar adecuadamente a los candidatos o sea, por incorporar a individuos más estúpidos de lo aceptable, lo que ha provocado importantes conflictos en la cohesión de la red y generado malestar en la misma.

Cipolla, clasifica a los individuos en cuatro categorías, en función de los beneficios que aportan para si mismos y hacia los demás.

Así, define cuatro tipologías:cipolla.jpg 

· el Desgraciado (D): Se causa perjuicio a si mismo y beneficio a los demás

· el Inteligente (I): Se beneficia a si mismo y a los demás

· el Bandido (B): Se beneficia a su mismo y perjudica a los demás

· el Estúpido (E): Se causa perjuicio a su mismo y a los demás.

A partir de diferentes leyes fundamentales que extrae de este análisis, concluye que los individuos estúpidos son peligrosísimos en cualquier sistema.

¿Por qué?

Porque básicamente no saben que lo son, actúan de forma imprevisible y es imposible contraatacarlos adecuadamente.

Así que ya saben, aléjense de los estúpidos si no quieren que les destrocen el crecimiento.

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