Los falsos consultores

Escrito por Nacho Cabaleiro en Franquicia, General, Marketing

Desde hace algunos meses han surgido diferentes iniciativas dedicadas a la consultoría de franquicias.

Sin embargo, esta terminología se ha usado y se sigue usando incorrectamente dando lugar a confusión, quizás malintencionadamente.

Llevo diez años en el mundo de la consultoría, habiendo trabajado en muchos proyectos empresariales, sobre todo de reestructuración organizativa y comercial.

Desde la Escuela de Negocios Caixanova, con la metodología practicada con éxito en muchos proyectos, me he presentado en el mundo de la franquicia y veo asombrado como se ha banalizado el término.

La participación de un consultor en proyectos empresariales puede ser importante en determinados momentos y en determinadas empresas. Desde luego no siempre como he leído en algún artículo.

Recuerdo el caso de una empresa constructora en la que hubo que practicar “cirugía organizativa” ya que estaba en una deriva caótica y redefinir su posicionamiento de mercado. Después de varios años, tras la participación de nuestra consultora, la empresa retomaba un nuevo rumbo plagado de éxitos.

Pues bien:

  • Estamos llamando consultor a un comercial que intenta “vender” una franquicia sin ni siquiera estar perfectamente integrado en la empresa, desconociendo el producto que vende. (regla número 1 de todo comercial)
  • Estamos llamando consultor a una empresa que posee un portal para canalizar contactos de los que lucrarse al entregarlos a franquiciadores.
  • Estamos llamando consultor a quien posee algún otro medio de comunicación, alguna revista donde vender espacios publicitarios entre los franquiciadores.

¿Me puede contar alguno de los franquiciadores algún ejemplo de alguna consultora que le haya orientado correctamente haciendo cambiar de rumbo el negocio si eso era recomendable o haya obtenido en general algún asesoramiento que realmente valiera la pena?

Como en todo mercado en ebullición pero inmaduro, se hace necesario redefinir los términos y llamar a las cosas por su nombre. La competencia y la profesionalidad acabarán poniendo las cosas en su sitio como sucede en países más avanzados.

Esperemos que no se demore mucho en España.

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